lunes, 9 de enero de 2012

Sexo en el espacio, un cabo suelto en la Colonización del Cosmos.



Ha de ser el mas básico de los impulsos humanos, nos conecta, nos proporciona placer, pero por cierto es esa acción indispensable para la preservación de nuestra especie, ¿pero que sabemos al respecto?, ¿cómo las condiciones extremas en las que se desarrolla la exploración espacial podrían afectar a la copulación, la concepción y el desarrollo de los tejidos humanos? Colonizar el cosmos, no solamente implica tener una nave rápida, también nos lleva a comenzar a experimentar eso tan humano pero a la vez tan necesario para multiplicarnos y allá arriba, poder formar una base, una ciudadela, en definitiva, establecer un asentamiento.

Stephen Hawking dijo en una oportunidad, que la humanidad deberá colonizar el espacio en el próximo siglo si quiere sobrevivir como especie, “Será bastante difícil evitar los desastres en el próximo siglo, por no hablar de los próximos mil y millón de años”, “Nuestra única oportunidad para sobrevivir a largo plazo no se encuentra en la Tierra, sino, en el espacio”.

Viajeros espaciales.-
La perspectiva de los viajes espaciales de larga duración ha llevado a los científicos a considerar esto, cada vez más en serio, pues se nos torna más y más grande el dilema siguiente: si el viaje a una casa nueva puede tardar miles de años, ¿serían capaces los seres humanos de reproducirse con éxito durante el trayecto? Los resultados de los primeros estudios de la NASA no son nada alentadores: el espacio no es un buen lugar para tener relaciones sexuales y concebir hijos, Los niños concebidos en el espacio, con un gran grado de certeza, serian estériles, no podrán tener hijos, esto de acuerdo a datos de científicos que han llevado a cabo experimentos con animales sobre reproducción.

Marte esta cerca.-
De acuerdo con los datos de tres científicos que estudian la posibilidad de colonizar Marte, se aconseja a los astronautas de abstenerse de un embarazo durante el largo viaje debido a los altos niveles de radiación que podrían bombardear sus cuerpos durante el acto sexual y fácilmente dañar el ADN responsable por el desarrollo de todas las células de nuestro cuerpo.

Las fuentes principales de la radiación en el espacio son las erupciones solares y los rayos cósmicos galácticos. Las erupciones son explosiones enormes en la atmósfera del Sol que catapultan al espacio protones altamente cargados los cuales son absorbidos por la atmósfera de la Tierra y los campos magnéticos. Los rayos cósmicos galácticos son una amenaza mucho más grave que las erupciones; son partículas aún más cargadas. Si la NASA tuviera posibilidades de proteger a los astronautas contra la radiación, es muy poco probable que logren hacerlo contra los rayos cósmicos.



Esterilidad latente.-
Debido a que actualmente las naves espaciales no tienen una protección eficaz contra las partículas de alta energía de los protones, estos probablemente podrían esterilizar a cualquier feto femenino concebido en el espacio profundo y además podría influir profundamente sobre la fertilidad masculina. Según estudios científicos, en el vientre de la niña concebida durante el vuelo espacial, morirían todos los óvulos inmaduros que se forman en el quinto mes de embarazo, al mismo tiempo, la radiación dañaría la esperma de los niños.



Fobos en la mira.-
Hoy que nos preparamos para visitar y quizás colonizar nuestro primer destino planetario, nuestro vecino Marte, digamos que el nivel de radiación es suficientemente bajo como para concebir, no obstante, los estudios aconsejan construir las bases bajo suelo para obtener protección adicional, quizás, uno de sus satélites sea el mejor lugar para esas noches de descanso y por cierto para la reproducción, me refiero a Fobos, la mayor y más interna de sus dos lunas y que ostenta el record de cercanía a su primario en todo el sistema solar, esta a menos de 6.000 kms. de su superficie, dentro de sus cráteres, el nivel de radiación cósmica se reduce en 90% en comparación con el espacio abierto, quizás, el lugar mas propicio para nuestra protección.

Ingravidez y la paradoja del regreso.-
Si la gravedad incide drásticamente en el desarrollo de todos los invertebrados, lo contrario, incidirá de igual manera en la estructura esquelética y también en sus corazones, la mineralización ósea sería de un 15% menos de acuerdo a los estudios con animales.



Quizás con el tiempo, logremos desarrollar las técnicas necesarias para vencer y adaptar esos seres colonizadores a la concepción y crecimiento en el espacio, pero y si después quisiesen visitar la tierra ¿Que pasaría? Probablemente necesitarían un traje terrestre para apoyar sus esqueletos pues sus huesos serían más débiles que los nuestros y la gravedad podría casi aplastarlos.

Como vemos, en el futuro, el ir y venir, no será solo cosa de comprar los boletos, aunque claro, la ciencia tiene la última palabra.

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